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Gregorio García García, alias Goyo, pertenece a esa mayoría de habitantes de los extrarradios de las grandes ciudades, a esos que pueden ver las golosinas del escaparate, pero a los que jamás les dejarán tocarlas. Su vida siempre transcurre en los alrededores, en la parte exterior del círculo donde se toman las decisiones. Tiene 28 años, vive en un barrio del Sur de Madrid.
Dejó de estudiar, pero es que no conoce a nadie que siguiera. Cuando su padre se quedó sin trabajo fue el momento para empezar con las chapuzas que ya no ha abandonado. Su patrimonio se reduce a un equipo de música muy bueno que compró con los ahorros de un año, con él atrona a los vecinos del bloque con los clásicos heavies de ayer y hoy.
Sus aficiones las reparte entre el fútbol y las cervezas con los amigos en el bar del Cani. Los fines de semana se van a buscar marcha por los bares de las cercanías de Madrid.
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